¿Qué es la aluminosis y cómo detectar si tu edificio la tiene?

La aluminosis es una patología del cemento aluminoso usado en algunos edificios de los años 50 a 70 que debilita el armado estructural con el tiempo.
Actualizado el 25 de agosto de 2026
Pocos términos generan tanta preocupación entre propietarios en Cataluña como la aluminosis. Es un problema real, pero también uno de los más rodeados de rumores y medias verdades. Saber qué es exactamente, en qué edificios aparece y cómo se confirma un diagnóstico ayuda a actuar con información, no con miedo.
¿Qué es exactamente la aluminosis?
La aluminosis es una patología del cemento aluminoso, un tipo de cemento que se usó en la construcción de algunos edificios entre los años 50 y 70.
Con el tiempo y bajo determinadas condiciones de humedad y temperatura, este cemento sufre una transformación química que reduce su resistencia y puede favorecer la corrosión del armado de acero que refuerza el hormigón. El resultado es un debilitamiento progresivo de elementos estructurales como forjados o vigas, que en los casos más graves compromete la capacidad de carga del edificio.
¿En qué edificios de Cataluña es más frecuente?
No es un problema generalizado, sino ligado a una época y a un tipo de construcción muy concretos.
Los edificios con más riesgo son los levantados durante etapas de crecimiento urbano acelerado de los años 60 y 70, cuando se construyó deprisa para atender una demanda de vivienda muy alta, a menudo vinculada al crecimiento de zonas industriales. En el Baix Llobregat, esto afecta sobre todo a bloques de esa década en municipios como Cornellà, Martorell, Sant Andreu de la Barca o algunas zonas de Barcelona, aunque cada edificio hay que valorarlo de forma individual, no por su ubicación.
¿Cómo detectar aluminosis por las señales visibles del edificio?
Hay indicios visibles que pueden hacer sospechar del problema, aunque ninguno lo confirma por sí solo.
Manchas de óxido en el techo o las vigas, desconchados que dejan ver el armado corroído, grietas en forjados o vigas, y flechas o deformaciones visibles en elementos estructurales son las señales más habituales. Ninguna de ellas es exclusiva de la aluminosis, ya que pueden tener otras causas, por eso ver alguna de estas señales es motivo para pedir una inspección técnica, no para sacar conclusiones por cuenta propia. Es habitual que estas señales aparezcan primero en las plantas bajas o en zonas comunes con más humedad, como garajes o trasteros, antes de hacerse visibles en las viviendas.
¿Cómo se confirma el diagnóstico?
La única forma fiable de confirmar la aluminosis es un análisis técnico específico del hormigón.
Un técnico especializado toma muestras del hormigón y las analiza en laboratorio para determinar si contiene cemento aluminoso y en qué grado de degradación se encuentra. Este estudio va más allá de lo que cubre una ITE estándar, que puede detectar indicios visuales pero no confirma el diagnóstico por sí sola. Si tu edificio es de la época y zona de mayor riesgo, conviene plantear este estudio específico como parte del diagnóstico, no esperar a que aparezcan síntomas graves.
¿Qué se hace si se confirma la aluminosis?
El tratamiento depende del grado de afectación, no es un escenario único para todos los casos.
En muchos edificios, la solución pasa por un refuerzo estructural localizado en los elementos afectados, sin necesidad de intervenciones drásticas en todo el edificio, siempre que el diagnóstico previo haya delimitado bien el alcance real del problema. En casos más graves, la actuación puede ser más amplia y afectar a varias plantas o a la estructura general. Sea cual sea el alcance, la obra debe ir siempre precedida de un diagnóstico técnico completo que determine exactamente qué elementos hay que reforzar y con qué materiales, igual que en cualquier rehabilitación integral de fachadas que incluya patologías estructurales.
¿Qué riesgos hay si no se actúa a tiempo tras detectar aluminosis?
Ignorar la aluminosis no detiene el problema, el debilitamiento del armado avanza con el tiempo aunque no se vea a simple vista.
Cuanto más se retrasa la intervención, más elementos estructurales pueden verse afectados y mayor es el riesgo de que una grieta o un desconchado acaben en un desprendimiento real, con el peligro que supone para vecinos y viandantes. A nivel económico, una obra que se retrasa suele encarecerse, porque el alcance del refuerzo necesario crece con el tiempo. Y si el edificio tiene pendiente la ITE, un diagnóstico de aluminosis no tratado suele traducirse en un informe desfavorable con plazo obligatorio para actuar, con sanciones municipales si la comunidad no lo cumple.
¿Qué normativa regula la aluminosis y quién es responsable en la comunidad?
La aluminosis afecta a la estructura del edificio, un elemento común, así que la obra de refuerzo es responsabilidad de la comunidad, no del propietario individual de un piso concreto.
La Ley de Propiedad Horizontal obliga a todos los propietarios a asumir las obras de conservación necesarias del edificio, y estas se aprueban por mayoría simple en junta, sin necesidad de unanimidad, precisamente para que un problema estructural no quede bloqueado por un solo vecino. Por su parte, el Código Técnico de la Edificación exige adecuar la estructura cuando la ITE resulta desfavorable por esta causa. Coordinar bien ambos procesos, el técnico y el de aprobación en la comunidad, es lo que marca la diferencia entre resolver el problema a tiempo o alargarlo innecesariamente.
¿Qué hacer si sospechas que tu edificio puede tener aluminosis?
Lo primero es no alarmarse antes de tiempo ni esperar demasiado para actuar.
Un técnico puede hacer una primera valoración visual del edificio y, si detecta indicios razonables, recomendar el estudio específico de laboratorio antes de plantear ninguna obra. Si tu edificio ya está pendiente de pasar la ITE, es un buen momento para incluir esta revisión dentro de la misma visita técnica, en lugar de encargar dos inspecciones por separado. Si el diagnóstico confirma que hace falta obra, nuestro servicio de refuerzo estructural está especializado precisamente en este tipo de patología, y puedes pedirnos presupuesto sin compromiso para que un técnico revise el estado real de tu edificio antes de tomar ninguna decisión.
Preguntas frecuentes
No. Solo afecta a los que se construyeron con cemento aluminoso en una franja de años concreta, sobre todo entre los 50 y los 70. La mayoría de edificios antiguos no la tienen.
Hay señales visibles, como grietas o manchas de óxido, pero la única forma de confirmarlo con seguridad es con un análisis técnico del hormigón, no solo con una inspección visual.
No siempre. Depende del grado de afectación. Muchos casos se resuelven con refuerzo estructural localizado, sin necesidad de una intervención tan drástica.
Un técnico puede detectar indicios durante la ITE, pero para confirmar el diagnóstico suele hacer falta un estudio específico del hormigón, con toma de muestras.
Sí, suele afectar negativamente, sobre todo si no está documentada ni tratada. Un informe técnico que acredite el estado real del edificio ayuda a aclarar la situación de cara a una venta, tanto si el resultado es favorable como si hay que planificar una obra.
Encargar cuanto antes la valoración técnica y, si el edificio tiene pendiente la ITE, aprovechar la misma visita para incluir el estudio del hormigón. Una ITE desfavorable por este motivo marca un plazo obligatorio para ejecutar la obra derivada.